Primero, confirmar que hay fuga y en qué lado del contador

Antes de sacar ningún aparato hay que saber si la pérdida existe y dónde empieza. La prueba más barata es el propio contador: cierra todos los grifos, apunta la lectura y vuelve a mirarla al cabo de un rato sin usar agua. Si ha avanzado, hay fuga.
Después se cierra la llave de paso de la vivienda. Si con ella cerrada el contador sigue marcando, la pérdida está en el tramo entre el contador y tu llave, que suele recorrer el rellano o el patio. Si se para, la fuga está dentro de casa.
Dentro de la vivienda se va cerrando por partes: llaves de escuadra de cada sanitario, llave del baño, llave de la cocina. Una cisterna que deja pasar agua al inodoro explica muchas facturas altas y se ve con un poco de colorante en el depósito. Tienes el método paso a paso en la guía para detectar fugas de agua en casa.
Cómo se localiza una fuga oculta sin romper
Cuando la fuga está empotrada, el trabajo del fontanero es reducir el sitio donde abrir a un palmo. Para eso se combinan varias técnicas, según el tipo de tubería y dónde esté:
- Prueba de presión con manómetro. Se aísla la instalación, se pone a presión y se observa si cae. Repitiendo la prueba por tramos se sabe qué circuito pierde: agua fría, agua caliente o un ramal concreto.
- Cámara termográfica. Detecta diferencias de temperatura en paredes y suelos. Funciona muy bien con fugas de agua caliente o de calefacción, que dibujan una mancha templada sobre el recorrido del tubo.
- Geófono o detector acústico. Un micrófono de contacto amplifica el ruido del agua al escapar por una grieta. Se usa sobre el suelo o la pared, siguiendo la tubería, hasta dar con el punto donde el sonido es más fuerte.
- Correlador. Con dos sensores en puntos distintos de la tubería calcula dónde está la fuga por el tiempo que tarda el ruido en llegar a cada uno. Es útil en tramos largos o enterrados.
- Gas trazador. Se vacía la tubería y se introduce una mezcla de nitrógeno con un pequeño porcentaje de hidrógeno, que no es tóxica. Un detector la localiza cuando sale a través del suelo, incluso bajo baldosa.
- Cámara de inspección y humidímetro. La cámara entra por desagües para ver roturas o juntas abiertas; el humidímetro mide la humedad del material para seguir el rastro.
No siempre hacen falta todas. En un piso con tuberías de cobre por el suelo, a menudo basta con la prueba de presión y la termografía. En un jardín o un patio, el gas trazador ahorra levantar metros de solera.
La reparación: qué se cambia y con qué material

Localizado el punto, se abre lo justo para trabajar con comodidad. El presupuesto de la reparación se cierra antes de empezar, cuando ya se sabe el material y el acceso.
Lo que se hace depende de la tubería que aparezca:
- Cobre: se corta el tramo dañado y se sustituye con uniones soldadas o accesorios de compresión.
- Hierro galvanizado: si un tramo está picado, el resto suele estar igual por dentro. Se valora cambiar el ramal completo por multicapa o PEX en lugar de poner un parche.
- Multicapa o PEX: se sustituye el accesorio o el tramo afectado con uniones de prensar.
- Latiguillos, llaves de escuadra y grifos: se cambian enteros; repararlos rara vez compensa.
Al cerrar, se vuelve a poner la instalación a presión para comprobar que no cae. Si has visto que tu casa tiene varios tramos antiguos, puedes plantear la renovación por fases con una reforma de fontanería, en lugar de ir de fuga en fuga.
Fuga antes o después del contador: quién la paga en Bilbao
En Bilbao y en los 98 municipios que integran el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia rige su ordenanza de abastecimiento. Su artículo 24 establece la llave de registro, junto a la fachada o en el límite de la finca, como la frontera de responsabilidades.
- Desde la red hasta la llave de registro, incluida: la conserva y repara el Consorcio a su cargo (art. 26.1).
- Desde la llave de registro hacia dentro: la reparación corresponde a la propiedad, es decir, a la comunidad en portal, montantes y batería de contadores, y a ti desde tu contador (art. 26.2).
- Fuga de la instalación del edificio que aparece en la vía pública: el Consorcio puede repararla, pero con cargo a la propiedad (art. 26.4).
El agua que se pierde después del contador también se factura. El artículo 9 de la misma ordenanza obliga a pagar el consumo registrado aunque venga de una fuga o avería interior. Si la fuga ha pasado por la calle, tienes el detalle en la guía de fuga de agua en la calle y el Consorcio.
Si la factura se ha disparado por una avería oculta

La ordenanza fiscal del Consorcio prevé una rebaja para estos casos. Según su artículo 26, si se constata una avería oculta en la instalación interior, el exceso sobre el consumo habitual se cobra más barato. Se aplica el precio del primer tramo doméstico, el de hasta 25 m³ al trimestre.
Tiene condiciones: la rebaja se aplica como máximo sobre dos liquidaciones trimestrales y solo si antes has tenido al menos doce trimestres sin fugas. En edificios con contador general, solo cuenta si la avería está en la instalación general de la comunidad.
Guarda la lectura del contador, las fotos y la factura de la reparación, porque es lo que te permite demostrar que la avería existió y quedó arreglada. Para tramitarlo, consulta directamente con el Consorcio: nosotros no gestionamos esa solicitud.
Humedad por lluvia o por fuga: cómo distinguirlas en Bilbao
En Bilbao llueve mucho, y eso confunde. Los valores climatológicos de AEMET para Bilbao Aeropuerto (normales 1981-2010) dan 1.134 mm de lluvia al año. Hay 124 días con al menos 1 mm y la humedad relativa media es del 70 %. Muchas manchas en fachadas y últimos pisos son filtraciones de lluvia, no fugas.
Algunas pistas para separar una cosa de otra:
- La mancha crece en días secos: apunta a tubería o desagüe.
- Aparece o empeora tras varios días de lluvia y está en fachada, cubierta o junto a una ventana: apunta a filtración exterior.
- Está justo debajo de un baño, una cocina o el recorrido de un radiador: casi siempre es instalación.
- El contador gira con todo cerrado: es fuga de agua a presión, sin discusión.
- El contador está quieto pero la mancha está bajo un plato de ducha: puede ser el desagüe o el sellado, que no pasan por el contador.
Si la humedad es de fachada o cubierta, no es trabajo de fontanería y te lo diremos antes de cobrarte nada por buscar una fuga que no existe.
El seguro de hogar y las fugas
La mayoría de pólizas de hogar incluyen daños por agua, pero conviene leer tres cosas en la tuya. Mira si cubre la localización de la fuga, si paga la reparación de la tubería o solo los daños, y si hay franquicia.
Cuando la fuga es tuya y moja al vecino de abajo, entra en juego la responsabilidad civil de tu póliza. Si el origen está en una bajante o un montante comunes, lo normal es que actúe el seguro de la comunidad.
Llama a tu aseguradora antes de la reparación si no es urgente, porque algunas envían a su propio técnico. Si hay que actuar ya para cortar daños, hazlo y documenta todo con fotos y la factura desglosada. Explicamos los casos más habituales en la guía sobre fugas, seguro de hogar y vecinos.














