Qué es el circuito de agua de la calefacción y qué parte reparamos

Una calefacción por agua es un circuito cerrado. La caldera calienta el agua, una bomba la empuja por la tubería de ida hasta radiadores o suelo radiante, el agua cede su calor y vuelve por la tubería de retorno. Completan el circuito el vaso de expansión, la válvula de seguridad, los purgadores y las llaves de corte.
La parte de fontanería es todo lo que lleva agua: tuberías de cobre, multicapa o hierro, radiadores, colectores de suelo radiante, válvulas de zona, llaves, purgadores y el llenado del circuito. La parte de combustión es otra cosa: quemador, tubo y llave de gas y salida de humos requieren un instalador de gas habilitado según el RD 919/2006.
Si tu problema es la caldera que pierde presión o no da agua caliente, lo explicamos en la página de calderas de gas. Si es un radiador concreto que no calienta o gotea, en la de radiadores. Aquí nos centramos en el circuito completo.
Toda la casa fría o solo una parte: por dónde empezar
Antes de desmontar nada, conviene separar si el calor no se genera o si no se reparte. Si la tubería de ida sale caliente de la caldera pero los radiadores siguen fríos, el agua no circula.
Las comprobaciones, de la más sencilla a la más técnica:
- Termostato ambiente: pilas agotadas, programa mal puesto o una temperatura de consigna por debajo de la de la casa.
- Llaves de corte: tras una reparación o un verano, alguien pudo dejar cerradas las llaves de ida o de retorno.
- Bomba circuladora: tras meses parada, el rotor puede quedarse agarrotado. Se nota porque la caldera calienta, se recalienta y corta, pero el agua no avanza.
- Aire en el circuito: un tapón de aire en un punto alto corta el paso. Se purga desde los purgadores más altos y, si la caldera lo tiene, desde su purgador automático.
- Válvulas de zona: en pisos con zonas, el cabezal eléctrico abre y cierra cada circuito. Si se avería, una zona entera queda fría.
Si solo falla una habitación con suelo radiante, el problema suele estar en su circuito del colector, que vemos más abajo.
Fugas en la tubería de calefacción empotrada

Una tubería de calefacción que pierde agua bajo el suelo o dentro de un tabique es de las averías más traicioneras. El circuito cerrado pierde presión poco a poco, la caldera acaba bloqueándose y mientras tanto el agua caliente empapa forjado y pavimento.
Hay tres pistas propias de este tipo de fuga:
- Una zona del suelo más templada que el resto con la calefacción funcionando.
- Una mancha que aparece o crece solo en temporada de calefacción.
- Necesitar rellenar la caldera cada pocos días sin goteos visibles en radiadores ni en la válvula de seguridad.
Como el agua que se escapa está caliente, la termografía la delata bien con la calefacción encendida. En tuberías de cobre antiguas, empotradas en contacto con yeso o mortero, la corrosión exterior es una causa frecuente. Se abre en el punto localizado, se sustituye el tramo, se vuelve a llenar y se purga, y se comprueba que la presión se mantiene durante horas. Si la fuga es de agua sanitaria y no de calefacción, el método cambia y lo explicamos en fugas de agua en Bilbao.
Lodos, magnetita y limpieza del circuito
El agua de la calefacción debería ser la misma durante años. Cuando se renueva a menudo, por purgas continuas o por una fuga, entra oxígeno nuevo, el acero y el hierro se oxidan por dentro y se forma lodo negro de magnetita. Ese lodo se deposita en el fondo de radiadores, estrecha tuberías y castiga la bomba y el intercambiador de la caldera.
En Bilbao el agua es blanda: el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia da 8,6 °F de dureza en la zona de Venta Alta. Por eso, en los circuitos de calefacción de la villa el problema dominante suele ser la corrosión, no las incrustaciones de cal.
La solución tiene tres pasos:
- Lavado del circuito con una bomba externa y un producto limpiador, recirculando hasta que el agua salga limpia, y aclarado final.
- Filtro magnético en el retorno, antes de la caldera, que atrapa las partículas metálicas y se limpia en cada revisión.
- Inhibidor de corrosión en el agua del circuito, en la dosis que indique el fabricante, para frenar que vuelva a formarse lodo.
Un lavado no sirve de nada si la causa sigue ahí. Si el circuito pierde agua, primero hay que encontrar la fuga.
Suelo radiante: colectores, caudales y aire

En una vivienda con suelo radiante por agua, cada habitación tiene uno o varios circuitos de tubo que salen de un colector, normalmente en un armario empotrado. En el colector hay llaves por circuito, a menudo con caudalímetros visibles y cabezales electrotérmicos que abren según el termostato de cada estancia.
Las averías típicas que se resuelven sin levantar el suelo son estas:
- Un circuito sin caudal por aire acumulado: se purga desde el colector, circuito a circuito.
- Un cabezal electrotérmico averiado que no abre: se sustituye sin vaciar la instalación.
- Caudales desequilibrados tras manipular las llaves: unas habitaciones calientan de más y otras de menos, y hay que volver a ajustarlos.
- Suciedad en el colector o en el filtro: reduce el paso y se limpia.
La tubería del suelo radiante rara vez se rompe sola. Cuando pierde agua, suele ser por un taladro al colgar un mueble o por una unión en el colector. En ese caso se localiza el circuito afectado aislándolo desde el colector y, después, el punto exacto.
Calefacción central de comunidad: quién hace qué
La calefacción central sigue presente en muchos edificios. Según Eustat, a 1 de enero de 2021, en Bizkaia había 89.033 viviendas principales con calefacción central frente a 296.503 con calefacción individual. De las centrales, 35.437 funcionaban con gasóleo u otros derivados del petróleo.
En estos edificios hay que separar tres niveles:
- Sala de calderas: caldera, quemador, depósito y bombas generales. Los mantiene la empresa que contrate la comunidad.
- Columnas y distribución común: según el artículo 396 del Código Civil, las instalaciones de calefacción son elemento común hasta la entrada al espacio privativo.
- Dentro de tu vivienda: radiadores, llaves y la tubería que los une. Cualquier trabajo que obligue a vaciar una columna se coordina antes con la comunidad y su mantenedor.
Además, el Real Decreto 736/2020 obliga a los edificios con calefacción centralizada a contabilizar el consumo de cada vivienda cuando es técnicamente viable y económicamente rentable. Solo exime por clima a las zonas α, A y B del Código Técnico. La tabla de zonas climáticas del Código Técnico sitúa Bizkaia en zona C1 hasta 250 metros de altitud, lo que incluye el casco urbano de Bilbao, así que la norma le alcanza. Los plazos para edificios en zona C ya vencieron: el 1 de diciembre de 2021 con 20 viviendas o más y el 1 de febrero de 2022 con menos. Los sistemas ya instalados deben permitir lectura remota antes del 1 de enero de 2027.
Cómo se cierra el precio de una avería de calefacción
Por teléfono te pedimos cuatro datos: si la calefacción es individual o central, si es por radiadores o suelo radiante, qué presión marca la caldera y qué notas exactamente. Con eso distinguimos si es un problema de agua, de la caldera o de gas.
En la visita se comprueba el circuito completo antes de cambiar piezas: temperaturas de ida y retorno, bomba, llaves, purgadores y, si hay pérdidas, dónde se va el agua. El presupuesto se cierra antes de empezar, separando diagnóstico, material y mano de obra.
Una recomendación: la puesta en marcha en otoño es el mejor momento para detectar problemas. Encender la calefacción unos días antes del frío, purgar, revisar la presión y escuchar la bomba evita la llamada urgente de la primera noche fría. Si tienes tuberías en zonas sin calefacción, como trasteros o garajes, tienes consejos en la guía para proteger del frío las tuberías.














