El goteo por la válvula de seguridad: cuándo es normal y cuándo no

Todo termo eléctrico lleva una válvula de seguridad en la entrada de agua fría. Cuando el agua se calienta, se dilata, y la válvula deja escapar un poco para que la presión no suba dentro del depósito. Unas gotas mientras el termo calienta son su funcionamiento normal, por eso esa salida debe ir conducida a un desagüe.
El problema empieza cuando gotea todo el rato, también de noche con el termo parado. Hay dos causas habituales:
- La válvula está gastada o tiene suciedad en el asiento y ya no cierra bien. Se sustituye por otra adecuada al modelo.
- La presión de la red que llega a la vivienda es alta. La válvula abre porque la entrada ya viene cerca de su tarado. En ese caso se instala una válvula reductora de presión antes del termo.
Lo que nunca debe hacerse es anular la válvula, taponar su salida o poner una llave entre la válvula y el termo. Sin ella, el depósito puede deformarse o romperse por sobrepresión.
No calienta o calienta poco: resistencia y termostato
Un termo que se enciende pero da agua fría o tibia tiene, casi siempre, un fallo en una de dos piezas. La resistencia es la que calienta, y se estropea por desgaste o porque se ha cubierto de sedimento. El termostato decide cuándo conectarla y cuándo cortar, y si falla corta antes de tiempo o no conecta.
El diagnóstico se hace con el termo desconectado de la corriente, midiendo continuidad y aislamiento de la resistencia y comprobando el termostato y su termostato de seguridad. Si alguno ha saltado por sobrecalentamiento, hay que saber por qué antes de rearmarlo.
Cambiar la resistencia obliga a vaciar el termo, desmontar la brida y montar la nueva con su junta. Aprovechando que está abierto, se limpia el sedimento del fondo y se revisa el ánodo. Si el termo tiene muchos años y el depósito ya muestra óxido por dentro, conviene valorar si la reparación compensa.
A veces el termo no está averiado: simplemente es pequeño para los hábitos de la casa. Lo vemos en el apartado sobre los litros.
Si salta el diferencial: agua y electricidad

Cuando el termo hace saltar el diferencial, hay una fuga de corriente. Lo más frecuente es una resistencia cuya funda se ha perforado y deja pasar corriente al agua y a la carcasa. También puede ser humedad en la caja de conexiones por un goteo cercano o un cable dañado.
Deja el termo desconectado hasta que lo revise alguien. Rearmar el diferencial una y otra vez con el aparato conectado es precisamente lo que el diferencial intenta evitar.
Si el termo está en el baño, además de repararlo hay que comprobar dónde está. La instrucción ITC-BT-27 del Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión divide el baño en volúmenes según la distancia a la bañera o la ducha. Un calentador de agua puede ir en el volumen 1 si su alimentación tiene además un diferencial de no más de 30 mA. Si el termo está mal ubicado o sin esa protección, te lo indicamos.
El ánodo de magnesio y el agua blanda de Bilbao
Dentro del depósito hay una barra de magnesio, el ánodo de sacrificio. Se va consumiendo poco a poco para que la corrosión ataque al ánodo y no al acero del depósito. Cuando se acaba, el depósito empieza a oxidarse, y eso termina en el calderín picado que obliga a cambiar el termo.
El ritmo al que se gasta depende de la calidad del agua y del uso, y el manual de cada fabricante indica cuándo revisarlo. Revisarlo supone vaciar el termo y desmontarlo; si está muy consumido, se cambia por uno nuevo del mismo tipo.
En Bilbao el agua es blanda. Según el Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia, su dureza es de 8,6 °F en la zona de Venta Alta, y en municipios cercanos como Barakaldo o Getxo también ronda los 8-9 °F. Eso significa poca cal: las resistencias se incrustan mucho menos que en zonas de agua dura, y un descalcificador no suele estar justificado. Aquí, las averías de termo tienen más que ver con la válvula, la resistencia, el termostato y el estado del ánodo que con la cal.
Cuántos litros necesitas: cómo elegir el termo nuevo

El Código Técnico de la Edificación toma como referencia, para calcular la demanda de agua caliente en viviendas, 28 litros por persona y día a 60 °C (DB HE, anejo F). Es un dato de cálculo, no una norma para elegir tu termo, pero da una idea del orden de magnitud.
En la práctica importa más cómo se usa el agua que el total diario. Dos duchas seguidas por la mañana vacían más que cuatro repartidas a lo largo del día. Como orientación de mercado, la guía de Cronoshare indica que un termo de 30 a 50 litros suele bastar para dos personas, y que con más convivientes se pasa a 80 o 100 litros.
Otros criterios que conviene mirar:
- Espacio y peso: un termo de 100 litros lleno pesa más de 100 kilos; la pared debe aguantarlo.
- Vertical u horizontal: los horizontales caben en falsos techos y altillos, pero rinden algo menos.
- Potencia contratada: si tu potencia es justa, el termo puede coincidir con horno o lavadora y cortar la luz por exceso de potencia.
Si quieres profundizar antes de decidir, tienes la guía para elegir un termo eléctrico.
Cambio de termo: qué incluye y cuánto dura
Sustituir un termo por otro en el mismo sitio es un trabajo de una mañana o una tarde en la mayoría de viviendas. El presupuesto se cierra antes de empezar, con el termo, el material y la mano de obra por separado. El orden habitual:
- Cortar agua y corriente, vaciar el termo viejo y desmontarlo.
- Revisar la pared y los anclajes; si el nuevo tiene otras medidas, colocar soportes nuevos.
- Montar el termo con latiguillos nuevos, válvula de seguridad nueva y su desagüe conducido.
- Instalar reductora si la presión de la red lo pide.
- Llenarlo de agua antes de conectarlo a la corriente, purgar el aire por un grifo de agua caliente y comprobar que no hay fugas.
- Conectar, verificar que calienta y que el termostato corta.
El termo viejo no se tira al contenedor: es un aparato eléctrico y debe ir a un punto limpio o a la tienda que vende el nuevo. Si lo que tienes es un calentador eléctrico instantáneo y quieres pasar a termo, la instalación es distinta; lo explicamos en la guía para cambiar un calentador eléctrico.
Reparar o cambiar: cómo decidirlo
No hay una regla fija, pero sí señales claras. Compensa reparar cuando falla la válvula de seguridad, la resistencia o el termostato en un termo con pocos años y el depósito está sano por dentro.
Compensa cambiar en estos casos:
- El depósito pierde agua por el cuerpo o por la brida corroída.
- La reparación se acerca al precio de un termo nuevo instalado.
- El termo tiene muchos años y acumula averías seguidas.
- Se ha quedado pequeño para la casa.
Cronoshare señala en su guía de precios que, con un termo de entre 8 y más de 10 años, es probable que las pequeñas averías empiecen a encadenarse. Por teléfono, con la marca, el modelo y la edad aproximada, te podemos orientar antes de ir. Si hay que salir de noche por un termo que inunda el armario, está dentro del servicio de fontanero 24 horas.














